La gestión de riesgos ha emergido de la crisis financiera con mayor autoridad y visibilidad, lo que concede a los profesionales una oportunidad única para desempeñar un papel más destacado en la toma de decisiones de alto nivel. Sin embargo, la función del riesgo todavía se enfrenta a cuestiones sobre sus capacidades y desafíos basados en percepciones anticuadas sobre su papel, de acuerdo con los resultados del último informe del Economist Intelligence Unit (EIU) sobre la gestión de riesgos en las empresas patrocinado por ACE.
Basándose en los resultados obtenidos de una encuesta mundial realizada a 500 ejecutivos senior y profesionales del riesgo, el informe establece una clara dirección para la profesión si es que quiere asegurarse un papel importante y a largo plazo en la toma de decisiones corporativas.
Aunque las empresas reconocen claramente la importancia de la gestión estratégica del riesgo (casi el 60% de los encuestados confirman su valor en la identificación de riesgos nuevos y emergentes), su visión sobre su eficacia es menos definitiva. Por ejemplo, únicamente el 35% de los encuestados considera que su compañía es eficaz en la anticipación y la medición del riesgo emergente, la mitad de los mismos considera que existe un buen conocimiento del riesgo en su organización, y menos de la mitad (46%) considera que sus empresas consiguen vincular la gestión de riesgos con la estrategia corporativa global.
Asimismo, la encuesta confirma que es habitual no contar con estos profesionales en la toma de decisiones estratégicas de muchas organizaciones, ya que sólo el 41% espera que los expertos gestores del riesgo aporten sus análisis a la alta dirección para conformar la estrategia corporativa. Menos del 50% declaró contar con sus equipos de riesgo formalmente para tomar las principales decisiones estratégicas.
Según Andrew Kendrick, presidente y CEO de ACE European Group, “estos resultados destacan la necesidad de que los gestores del riesgo demuestren el valor que pueden añadir, tanto a nivel táctico como en la sala de juntas, y de que mantengan una fuerte orientación hacia la educación y el diálogo dentro de su organización para construir una sólida cultura del riesgo y una clara comprensión de su papel”.
El informe apunta a que un factor que dificulta la entrada de los gestores del riesgo en la sala de juntas puede ser una percepción anticuada de su papel. A la pregunta de dónde consideran que la gestión de riesgos realiza su mayor contribución, la mayoría de los encuestados (42%) responde “el cumplimiento de los requisitos legales”, lo que sugiere que todavía muchos asocian esta profesión con una labor preventiva y de comprobación.
A pesar de los desafíos, la encuesta revela que existe una creciente comprensión entre los gestores del riesgo de que la forma más eficaz de dar a conocer la importancia de su función es centrarse en sus aspectos más constructivos y reinventarse como “socios de la empresa”, en lugar de “previsores de la empresa”. En cuanto a sus objetivos, la capacidad de la profesión para que las empresas tomen mejores decisiones se mencionó como el segundo más importante; por ejemplo, tres cuartas partes de los encuestados desean que su función del riesgo dedique al menos el 25% del tiempo en “actividades capacitadoras”, como trabajar con los directores de las empresas para alcanzar objetivos.
En palabras de Andrew Kendrick: “En el último año la voz de los gestores del riesgo ha empezado, por fin, a ser escuchada dentro de muchas organizaciones y está aumentando la comprensión del valioso papel que pueden desempeñar para debatir asuntos esenciales de la empresa.
Sin embargo, la profesión se encuentra ahora en una encrucijada: si permite que se la relegue a aspectos puramente técnicos de la gestión de riesgos y no consigue emprender los pasos necesarios para involucrar a sus colegas y crear una cultura del riesgo dentro de las empresas, perderá su importancia cuando vuelvan tiempos mejores en lo económico.
Pero si los gestores del riesgo se concentran en probar lo que valen como contribuidores positivos y proactivos, y demuestran que pueden ayudar a sus empresas a aprovecharse del riesgo, fortalecerán su posición y al final asegurarán su futuro como un recurso corporativo de valor incalculable”.